Lengua Primer Año 6 de Abril

Formación de palabras

Observemos las siguientes palabras:

Sol       sol-ar      sol -eado        in-sol-ación

En estas palabras observamos que mientras la primera no puede descomponerse en partes menores con sentido, las siguientes sí, ya que están formadas por pequeñas partes con significado. Esas partes le agregan algún sentido extra a sol, idea de adjetivo de sustantivo, etc. Estas palabras derivan de sol y sol se encuentra en su raíz.

Las palabras que tienen la misma raíz forman parte de la misma familia de palabras.

Ejercicio 1:

Reconocer y subrayar la raíz de las siguientes palabras.

Apasionado           Familiar          Dibujante          Desarmar        Enmarcar

Ejercicio 2:

Ampliar la familia partir de las siguientes palabras.

Flor___________________________________________________________

Libro___________________________________________________________

Piso____________________________________________________________

Ejercicio 3:

 En la siguiente sopa de letras reconocer cuáles pertenecen a la misma familia y cuáles no. Hay cinco palabras que no pertenecen a ninguna familia. Escribir debajo las diez familias de palabras que encontras.

tripaAtenasmonstruoguerrahiloluchaOvillo
asesinarmuertevalientemonstruosodestripardesovillarmugido
muertosalirpazremediosalidallorososvalentía
llorarovillarMugirmortalesateniensesasesinatomorir
irremediablementeMinotauro saliente 
          

* Es recomendable leer el mito de “El Minotauro” para entender mejor el vocabulario    de este ejercicio.

Raíces y sufijos

Ejercicio 4:

Sustituir las construcciones subrayadas por uno de los adjetivos del recuadro

  • El barco zarpó de Atenas con siete muchachas que lloraban y con siete muchachos que sentían temor._____________    __________
  • El Minotauro tenía dientes con mucho filo.  _______________
  • Teseo, un joven con mucha cautela, sostenía el hilo de Ariadna en su mano izquierda mientras avanzaba por el laberinto.______________________
  • El hilo que Ariadna le dio a Teseo era un hilo de seda._________________
  • El Minotauro y  Teseo se quedaron quietos, en silencio, midiéndose con la mirada. __________________________
cautelosollorosassilenciosostemerososfilosossedoso

Ejercicio 5:

Completar las siguientes oraciones con el adjetivo correspondiente.

  1. La embestida del Minotauro le dejó a Teseo una herida (sin relevancia) ______.
  2. La cicatriz que le dejó esta embestida es un rasgo (que se ve) _____________.
  3. El mugido del Minotauro (con ritmo) _______________ se oía desde lejos.
  4. Ariadna le dio a Teseo una espada (que refulgía) ___________________.
  5. El minotauro, (que tenía sed) ___________________ de sangre esperaba a las víctimas en el centro del laberinto.

 *

Teseo y el Minotauro

Hace miles de años, la isla de Creta era gobernada por un famoso rey llamado Minos. Eran tiempos de prosperidad y riqueza. El poder del soberano se extendía sobre muchas islas del mar Egeo y los demás pueblos sentían un gran respeto por los cretenses.

Minos llevaba ya muchos años en el gobierno cuando recibió la terrible noticia de la muerte de su hijo. Había sido asesinado en Atenas. Su ira no se hizo esperar. Reunió al ejército y declaró la guerra contra los atenienses.

Atenas, en aquel tiempo, era aún una ciudad pequeña y no pudo hacer frente al ejército de Minos. Por eso envió a sus embajadores a convenir la paz con el rey cretense. Minos los recibió y les dijo que aceptaba no destruir Atenas pero que ellos debían cumplir con una condición: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la isla de Creta, para ser arrojados al Minotauro.

En el palacio de Minos había un inmenso laberinto, con cientos de salas, pasillos y galerías. Era tan grande que si alguien entraba en él jamás encontraba la salida. Dentro del laberinto vivía el Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Cada luna nueva, los cretenses debían internar a un hombre en el laberinto para que el monstruo lo devorara. Si no lo hacían, salía fuera y llenaba la isla de muerte y dolor.

Cuando se enteraron de la condición que ponía Minos, los atenienses se estremecieron. No tenían alternativa. Si se rehusaban, los cretenses destruirían la ciudad y muchos morirían. Mientras todos se lamentaban, el hijo del rey, el valiente Teseo, dio un paso adelante y se ofreció para ser uno de los jóvenes que viajarían a Creta.

El barco que llevaba a los jóvenes atenienses tenía velas negras en señal de luto por el destino oscuro que le esperaba a sus tripulantes. Teseo acordó con su padre, el rey Egeo de Atenas, que, si lograba vencer al Minotauro, izaría velas blancas. De este modo el rey sabría qué suerte había corrido su hijo.

En Creta, los jóvenes estaban alojados en una casa a la espera del día en que el primero de ellos fuera arrojado al Minotauro. Durante esos días, Teseo conoció a Ariadna, la hija mayor de Minos. Ariadna se enamoró de él y decidió ayudarlo a Matar al monstruo y salir del laberinto. Por eso le dio una espada mágica y un ovillo de hilo que debía atar a la entrada y desenrollar por el camino para encontrar luego la salida.

Ariadna le pidió a Teseo que le prometiera que, si lograba matar al Minotauro, la llevaría luego con él a Atenas, ya que el rey jamás le perdonaría haberlo ayudado.

Llegó el día en que el primer ateniense debía ser entregado al Minotauro. Teseo pidió ser él quien marchara hacia el laberinto. Una vez allí, ató una de las puntas del ovillo a una piedra y comenzó a adentrarse lentamente por los pasillos y las galerías. A cada paso aumentaba la oscuridad. El silencio era total hasta que, de pronto, comenzó a escuchar a lo lejos unos resoplidos como de toro. El ruido era cada vez mayor.

Por un momento Teseo sintió deseos de escapar. Pero se sobrepuso al miedo e ingresó a una gran sala. Allí estaba el Minotauro. Era tan terrible y aterrador como jamás lo había imaginado. Sus mugidos llenos de ira eran ensordecedores. Cuando el monstruo se abalanzó sobre Teseo, éste pudo clavarle la espada. El Minotauro se desplomó en el suelo. Teseo lo había vencido.

Cuando Teseo logró reponerse, tomó el ovillo y se dirigió hacia la entrada. Allí lo esperaba Ariadna, quien lo recibió con un abrazo. Al enterarse de la muerte del Minotauro, el rey Minos permitió a los jóvenes atenienses volver a su patria. Antes de que zarparan, Teseo introdujo en secreto a Ariadna en el barco, para cumplir su promesa.

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